En 1980, el Rabino Yekhiel Eckstein creó en Nueva York el Keren LeYedidut, una organización destinada a “mejorar la vida judía en Israel”. Así de ambiguo como suena, su propósito se transformó en una misión muy concreta y en una organización que brinda ayuda específica en tres áreas: asistencia a la población vulnerable (como los sobrevivientes de la Shoá o los desplazados del 7 de octubre); reforzamiento de la infraestructura de seguridad (refugios en zonas estratégicas); y aliá.
“Lo que hacemos es trabajar en forma coordinada con la Agencia Judía, con la Sojnut, para dar una ayuda material adicional a quienes hacen aliá, que tiene que ver con los pasajes aéreos, con la posibilidad de despachar más maletas —que para alguien que está migrando es muy importante, un dinero adicional, pero, sobre todo, lo más importante que podemos ofrecer es el acompañamiento en el proceso”. Leo Naidorf, representante de Keren LeYedidut en Argentina, Colombia, México y América Central.
“Nosotros tenemos oficinas en Buenos Aires, Montevideo, San Pablo y Río de Janeiro. Desde esas oficinas cubrimos toda la región”. Keren LeYedidut lleva a cabo un acompañamiento desde el momento del viaje hasta seis meses después, con la finalidad de quienes toman la decisión de retornar a Israel sientan que no están solos en ese proceso.
La inmigración a Israel no se ha detenido en ningún momento, explica Leo Naidorf. Se trata de un flujo constante que solo se ha desacelerado en momentos específicos, como los años de la pandemia, pero solo para después acelerarse.
Para llevar a cabo su misión, Keren LeYedidut se financia con donaciones particulares. La visión que tuvo el Rab Yekhiel Eckestein es que estas comunidades evangélicas que tenían fondos que destinaban al bienestar de la vida judía en Israel puedan hacer un proyecto, una organización que canalizara en parte esa ayuda.
“En general, el mundo evangélico tiene una vocación de ayuda a Israel”.
Por eso, en su sitio en español, el Keren LeYedidut lleva el nombre de Fraternidad Internacional de cristianos y judíos. Sin embargo, Leo Naidorf aclara que toda la organización es conducida por judíos y para judíos.
Nosotros decimos siempre que la aliá es un doble proceso.
Es un proceso burocrático, hay que presentar documentación… La aliá es tener la ciudadanía del Estado de Israel. Entonces, como todo país, hay que presentar mucha documentación y pasar por procesos. Pero también es un proceso personal. Uno tiene muchas preguntas. ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo va a ser mi vida ahí? ¿Cómo puedo resolver algunas cuestiones particulares que puedo tener en mi vida personal? Lo que buscamos es conversar y abrir puertas. Sabemos que hay otras instituciones que trabajan para resolver problemas específicos y tratamos de ser un puente.
La decisión de hacer aliá es personal, pero el Keren LeYedidut quiere que todo judío sepa que tiene el derecho de ser recibido como ciudadano en Israel, y que hay muchas organizaciones dispuestas y preparadas para ayudarlo a dar ese importante paso, si es lo que desea.