— ¿Cómo ve la aliá ahora, en general?
FSB: Creo que, sorprendentemente, hay más olím de los que hubiera imaginado que viajarían al Estado de Israel después de la guerra y con todo el período que estamos experimentando. Naturalmente, hay una disminución en algunos lugares, pero también hay un aumento en otros. Así que parece que la aliá es algo que los judíos siempre harán y que necesitan tanto por su identidad como para fortalecer al Estado de Israel. Y precisamente, creo que la aliá se encuentra en una buena situación dadas las circunstancias mundiales. Espero que las cifras vuelvan a ser altas en general cuando las cosas se calmen un poco más.
— ¿Cómo ve el trabajo que hace el Keren LeYedidut en Sudamérica?
FSB: Creo que el trabajo que hacemos es muy importante. Creo que hoy en día, la mudanza entre países, y ciertamente al hacer aliá a Israel, no es sencilla, sino compleja. También hay aspectos difíciles en cuanto a la experiencia, como mudarse repentinamente a zonas de guerra o sus alrededores, lo que también afecta el ritmo de integración y la búsqueda de empleo. La gente sigue haciéndolo, así que creo que en este período es aún más importante el apoyo y la ayuda que podamos brindar, y estoy muy orgullosa de eso.
— ¿Cómo ve al olé después del 7 de octubre?
FSB: Depende mucho de quién es el olé y cuánto tiempo lleva en el país. Hubo quienes ya estaban integrados y trabajando, entonces se integraron mejor a lo que se llama «la sociedad israelí en su conjunto», pero hubo otros que llegaron justo en los primeros días luego de lo ocurrido y para quienes hicieron aliá casi un año después del 7 de octubre, el país todavía estaba en shock y había aspectos difíciles, así que los mantuvimos bien cerca; es decir, incluso en términos de verificar dónde estaban, cómo estaban y qué necesitaban. Por ejemplo, nos aseguramos de que hubiera explicaciones en español o portugués del Comando del Frente Interno sobre el comportamiento durante la guerra, cosas que antes no había tanto.
También los orientamos porque había olím que estaban llegando y de repente había cierto sufrimiento y todo estaba cerrado: no atendía el Ministerio del Interior, no había bancos… Necesitaban que alguien les explicara adónde ir, cómo moverse. Así que dentro de esos aspectos desarrollamos una especie de pericia en cómo orientarlos en tiempos de guerra. Más allá de eso, les dimos más de lo que necesitaban a quienes se vieron afectados.
El Keren también proporciona apoyo financiero, así que, si algunas familias habían sido más afectadas por la guerra o, Dios no lo quiera, físicamente cuyos hijos resultaron afectados o heridos en la guerra, o que fueron evacuados de sus hogares, entonces apoyamos más a las poblaciones que se encontraban en una situación de emergencia durante la época de la guerra.
— ¿Por qué hoy es un buen momento para hacer aliá?
FSB: Creo que ahora la aliá fortalece enormemente al Estado de Israel y fortalece al pueblo judío. No me cabe duda… Ello es así desde mi perspectiva y mi profesión, como alguien que vive en Israel y mira el futuro de los niños en Israel. Si no es ahora, ¿cuándo?… Creo que la decisión de hacer aliá es algo complejo, difícil. Es una combinación de necesidades personales, conexión, cómo ves el futuro de tus hijos, de tus nietos, del entorno en el que vivís, y por otro lado está lo que esto le aporta al Estado de Israel. Desde mi punto de vista, cada olé es bendecido y es bueno para el Estado de Israel, sobre todo y particularmente en un periodo tan difícil y complejo.
— ¿Qué opina del equipo?
FSB: Son personas increíbles, que trabajan con el corazón, conocen muy, muy bien y en forma profesional este tema de la aliá, comprenden a fondo las etapas que atraviesa el olé, las incertidumbres del por qué, el cuánto y el cuándo y qué se debe hacer, y lo hacen con modestia, humildad, profesionalismo y un gran corazón. Ojalá mis padres, que emigraron a Israel hace más de 40 años desde Turquía, hubieran contado con un equipo que los ayudara como nosotros acompañamos…
— ¿Siguen brindando ayuda después de la aliá?
FSB: Sí, ayudamos. Antes que nada, acompañamos al olé durante un año. En ese primer año también hay un apoyo financiero para quienes lo necesitan, seminarios de empleo, información sobre el ejercicio de derechos y orientación del Comando del Frente Interno o lo que sea necesario, y también hay una persona de contacto. Tenemos dos coordinadoras que hablan español y portugués y están disponibles para los olím. Además, se comunican proactivamente con ellos y los olím saben que pueden contactarlas.
Cuando termina ese año, si alguien continúa con su vida, pero después de dos, tres o cinco años ocurre algo y se encuentra en problemas siempre puede contactarse, y si bien no siempre podemos resolver todo, estamos ahí prestándoles atención y ayudamos en lo que podemos.
— ¿Se siente satisfecha con su trabajo y el del Keren LeYedidut de cara al futuro?
FSB: Siento que tenemos el privilegio de trabajar en una organización que tiene los medios para ayudar. Siento que estamos haciendo algo súper importante y significativo. Siento que influimos en la vida de personas que han tomado una decisión muy difícil, y no tengo nada que decir al respecto, excepto apreciarlo porque no es algo que deba darse por sentado y merecen toda la ayuda posible. Y si el Keren no lo sabe hacer, sabe conectarse con quienes sí saben hacerlo en Israel.
— ¿Su mensaje final?
FSB: Como alguien que emigró a Israel y ve cómo es mi vida hoy, creo que es una decisión especial y beneficiosa, incluso para las generaciones futuras, así que cualquiera que quiera hacerlo será bienvenido.
